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Año nuevo, nueva piel

¿Las cremas no funcionan?

Tal vez hayas notado que ese sérum impresionante que te compraste no cumple con sus promesas. Y puede que hayas pensado que el problema está en el marketing y sus mentiras… Puede ser. Pero también es posible que no tengas la piel limpia. “La piel está cambiando constantemente”, nos dice la Dra. Paloma Borregón, “y, con el nacimiento de nuevas células, hay otras que mueren y se quedan en la capa superficial de la piel. Si no las retiramos, se quedan ahí obstaculizando la penetración de cualquier tratamiento que apliquemos. Ningún activo podrá funcionar. Por tanto, para cuidar la piel no todo es ponerse cremas… mantenerla lisa y limpia es crucial”

Sistemas de extracción.

La esteticista Natividad Lorenzo comienza todos sus protocolos con un peeling personalizado, sea cual sea el objetivo del tratamiento. “No se puede trabajar sobre una piel que no se ha limpiado en profundidad previamente. Seleccionamos los ácidos adecuados para el tipo de piel al que nos dirigimos. Si hubiera que recurrir a la extracción para garantizar una limpieza completa, también será mejor hacerlo después del peeling”. ¿Es necesaria siempre la extracción? La esteticista es partidaria de hacerla solo cuando sea estrictamente necesario y “siempre que no exista un problema de infección, de hipersensibilidad, de tendencia a arañas vasculares o de hiperfragilidad…

Tampoco en pieles con dificultades de regeneración”. Existen diferentes dispositivos profesionales “que aspiran mientras aportan ácidos sin los riesgos de la extracción manual”, nos dice la Dra. Borregón. En cualquier caso, puede haber situaciones en que las manos se hacen necesarias. Carmen Navarro, empresaria y esteticista dice que “a menudo, sobre todo en pieles grasas, este momento es inevitable”. ¿Cuál es el riesgo a evitar? El de la rotura de capilares y aparición de marcas que  pueden quedarse para siempre. Este método solo está permitido a manos profesionales

Sí, en la cara hay parásitos

Al margen de la acumulación de células muertas que se produce en el proceso natural de cambio de la piel, pueden darse otros problemas. “En la barrera cutánea existe todo un mundo en que conviven bacterias y parásitos en equilibrio. Cuando algo
desequilibra el microbioma, puede hacerse fuerte un parásito. Últimamente, los dermatólogos nos estamos encontrando a menudo con uno llamado demodex”, nos cuenta la Dra. Paloma Borregón. “Este parásito aparece en forma de pequeños puntos blancos. Lo detectamos enseguida porque las pieles que lo presentan muestran una apariencia muy característica:
suelen estar enrojecidas, ásperas y presentan estos puntos blancos”. ¿Cuál es la razón por la que ocurre?  “El estrés es uno de los grandes desencadenantes de este problema”. El demodex es un parásito muy común. Uno de los problemas que presentan las personas cuando lo padecen es que no pueden ponerse cremas sin que la piel tenga una reacción exagerada. “Estos casos se tratan con medicamentos tópicos u orales”

En casa…

La empresaria y esteticista Carmen Navarro es partidaria de la doble limpieza. “Recomiendo que se recurra a la doble limpieza japonesa e incluir entre los cosméticos utilizados uno de base oleosa que ayude a arrastrar y despegar los pigmentos sin dañar la barrera hidrolipídica. Y, en el segundo paso, un producto fitoactivo que ayude a eliminar las células muertas y las impurezas acuosas”. La Dra. Paloma Borregón recomienda el uso de jabones cuando la piel es fundamentalmente grasa, y aceites o emulsiones en otros casos. También anima al uso “de dispositivos caseros tipo Foreo siempre y cuando no se tenga una piel muy sensible”. ¿La frecuencia? Todas las profesionales están de acuerdo en la necesidad de hacerlo por la mañana y por la noche. “E incluso hacerlo una tercera vez al día cuando se tiene un problema de excesiva producción de sebo”, añade Natividad Lorenzo.

¿Para qué recurrir al profesional?

Si de limpieza se trata, hay muchos motivos para tumbarse en una cabina. En primer lugar, la limpieza que hacemos en ningún caso llegará a ser tan profunda como la que se hace en manos expertas. Además, es importante seguir las pautas de higiene recomendadas por la profesional, ya que todo —desde la elección de los productos, pasando por la frecuencia necesaria y el tratamiento que se aplicará después—, debería ser personalizado. Acertar y notar que ese sérum maravilloso del que hablábamos al comienzo del artículo, funciona y cumple con sus promesas, depende, no solo de que no se trate de publicidad exagerada, sino del estado óptimo de la piel que lo recibe.

La rutina adecuada.

“Lo ideal sería acudir una vez al mes a realizar una limpieza profesional”, nos dice la Dra. Borregón, “pero no siempre estamos dispuestos a hacer ese desembolso”. No obstante, una rutina correcta puede retrasar esa necesidad. ¿En qué consiste? En algo tan sencillo como lavar la piel (con el producto adecuado según el tipo de piel) por la mañana y por la noche. La doble limpieza (con dos productos distintos, uno de base oleosa), recomendable en algunos casos, se convierte en obligatoria cuando hay que quitar maquillaje. “Y no podemos olvidar”, añade la Dra. Borregón, “el uso de un exfoliante al menos un día por semana”. Si a esto le añadimos la ayuda de un dispositivo, lo tenemos. “A menudo es recomendable también el uso de retinol para mantener cuidada la barrera cutánea”, añade la doctora.

Limpieza es luz

Cuando la piel recibe la higiene adecuada y los posteriores tratamientos, se muestra hidratada, sana, uniforme, lisa. Y, sobre todo, luminosa. Desde hace unos años, la industria cosmética, los deseos de los consumidores y los tutoriales de TikTok e Instagram, se dirigen a un objetivo común a todas las edades: el de la luz. Ya no importa tanto si hay arrugas, canas, si la piel delata la edad… Lo más buscado es que se muestre bella y luminosa sin ocultar los signos del paso del tiempo. Este tesoro no tan fácil, pero tampoco tan difícil de lograr: tiene su base en la correcta limpieza. Es por eso que no hay tratamiento de alfombra roja, como los que se realizan en los centros de Carmen Navarro y Natividad Lorenzo, que no partan de una exhaustiva limpieza.

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